martes, noviembre 14, 2006


La Arquidiócesis descarta que el cardenal se haya entrevistado con niños violados
Rivera Carrera se dice víctima de una campaña de odio de grupos "radicales"
ALMA E. MUÑOZ


Joaquín Aguilar, quien acusó de abuso sexual al presbítero Nicolás Aguilar Foto:
La Arquidiócesis de México aseguró que el cardenal Norberto Rivera Carrera nunca se entrevistó con víctimas del pederasta Nicolás Aguilar Rivera para intentar convencerlos de que guardaran en secreto las violaciones que sufrieron. No pudo hacerlo, manifestó el vocero de la curia, el sacerdote Hugo Valdemar, porque el prelado ya no era obispo de Tehuacán, Puebla, y eso le habría significado una sanción de Roma, por violar las leyes canónicas que impiden a cualquier obispo inmiscuirse en asuntos de una diócesis que no está bajo su responsabilidad.
Dijo que las denuncias son parte del "ambiente de odio y repudio hacia el cardenal que han generado grupos radicales de izquierda". La Red de Sobrevivientes de Abusos de Sacerdotes (SNAP), la periodista Sanjuana Martínez, la actriz Jesusa Rodríguez, el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, y el grupo de resistencia civil de Coyoacán, dijo en entrevista, "están sembrando deliberadamente odio en la gente, y ponen en riesgo la integridad del arzobispo". En la arquidiócesis, reveló, "tenemos miedo de lo que pueda ocurrirle al cardenal, aunque él no lo tiene".
Aseguró que Joaquín Aguilar, la víctima del presbítero Nicolás Aguilar, que denunció a Norberto Rivera ante la Corte Superior de California, Estados Unidos, por presunto encubrimiento del pederasta, dejó plantado recientemente, en tres ocasiones, al prelado ­la última fue el 26 de octubre pasado­ para interponer la demanda canónica que permitiría reducir al estado laical a Nicolás Aguilar.
Interrogado al respecto, Joaquín Aguilar se defendió. "Hace tres semanas hablé con el obispo para pedirle que por favor me dijera a quién va dirigida la carta para hacer el juicio eclesiástico. Textualmente me dijo que lo iba a investigar, pero que yo me tenía que ir hasta Puebla para demandar a Nicolás Aguilar. ¿Por qué?, le repliqué, si el delito se cometió aquí ­en 1995, cuando el cura tenía a su cargo una iglesia cerca del Metro Normal­, y me dijo, 'lo voy a investigar'."
Después, recordó, "me marcó a mi celular el 23 de octubre, a las 16 horas, y me dice, sabes qué, el cardenal Norberto quiere recibir la carta, es justo. Le respondí 'voy a checarlo'. Ese mismo día, dos horas después, le dije que no. Marcelino me marcó el 27 octubre a las 16 horas y me preguntó: '¿qué pasó?, quiero platicar contigo' y le dije 'no, no tengo nada que platicar contigo'".
Al lunes siguiente, continuó, "me vuelve a marcar y me dice: 'sabes qué, Joaquín, necesito hablar contigo'. No tengo nada que hablar contigo, le repetí. Luego me vine a Estados Unidos ­desde donde respondió la llamada que le hizo este diario­ y no sé de donde sacó el número de mi casa, pero tengo grabado un mensaje suyo diciendo: 'mi hijo, soy Marcelino, me urge que te comuniques conmigo', y nunca le devolví la llamada. No le di mi teléfono, no le di autorización para que allí me hablara, y se atrevió a hablar a casa. Así que nunca busqué ni dejé plantado al cardenal".
Hugo Valdemar también deslizó, con base en informaciones que supuestamente recibió de "la autoridad competente, fuentes policiacas capitalinas" ­precisó­, que el supuesto ataque al padre de Joaquín ­ocurrido el 24 de septiembre, seis días después de que el joven denunciara ante la Corte Suprema de California, Estados Unidos, a Rivera Carrera por presunto encubrimiento del abusador­ en realidad se trató de "un autosecuestro", y que a diario llaman a las autoridades capitalinas para que den a conocer el resultado de sus investigaciones. "Necesitamos tener las pruebas porque no queremos actuar con irresponsabilidad", advirtió.
Después de hojear el "amplísimo expediente" que tiene sobre la situación, el sacerdote aseveró que la información publicada ayer por este diario es una "difamación. Da una serie de confusiones para atacar al cardenal, y quisiera preguntarle a Sanjuana Martínez quién le paga, de parte de quién tiene consigna de atacar" al jerarca religioso.
"Niego tajantemente que el cardenal se haya reunido con cualquiera de las cuatro víctimas que se señalan. Los padres de las víctimas se entrevistaron con el obispo Mario Espinosa Contreras. Norberto Rivera tomó posesión el 26 de julio de 1995 como arzobispo primado de la ciudad de México, ya no era obispo de Tehuacán el 25 de noviembre de 1997, cuando supuestamente se dio la entrevista con los denunciantes". Espinosa Contreras, puntualizó, fue nombrado por el papa Juan Pablo II el 2 de abril de 1996, y tomó posesión el 11 de mayo siguiente.
Además, refutó que el presbítero estuviera en la Sierra Negra de Puebla, como se acusa en el reportaje, o fuera profesor del Seminario Regional del Sureste, cuando Rivera Carrera era obispo de Tehuacán. "No es cierto que es cercano o amigo del cardenal y por eso lo protege. Al contrario, cuando le quita la parroquia de Cuacnopalan ­en la década de los 80­, luego de encontrarlo ensangrentado, a consecuencia de una contusión en la cabeza ­tras haber participado en una orgía­, un grupo de sacerdotes le reclama al entonces obispo Rivera y le dicen que es un burócrata, no un pastor, que no sabe comprender los problemas de los sacerdotes, pero no le vuelve a dar ninguna parroquia."
Criticó que Joaquín Aguilar, además, utilice la figura de "testigo protegido. Eso nos deja estupefactos. Quién lo agredió para decirse protegido, quién lo amenazó, como si la Iglesia fuera la mafia siciliana. No es más que un circo mediático para hacer parecer al cardenal como un personaje siniestro.
"Nos preocupa ­insistió­ que se generen acusaciones falsas ­además del supuesto encubrimiento a Nicolás Aguilar­, irrupciones poselectorales, de grupos cuestionando al cardenal supuestamente por avalar la incursión de la Policía Federal Preventiva en Oaxaca. En la arquidiócesis ya empezamos a tener miedo porque se ha ido generando una ola de odio y repudio contra el cardenal que no tiene razón de ser.
"Sabemos ­insistió­ que "son estos grupos radicales de izquierda que son incapaces de hacer una crítica y sopesar cuál es la razón de que haya perdido Andrés Manuel López Obrador la Presidencia de la República. Se explican diciendo que el fraude lo fraguó el gobierno y la derecha, y aquí ubican a la Iglesia y piensan que el cardenal es el jefe de toda la Iglesia católica. Es una venganza", subrayó.

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