miércoles, marzo 04, 2009

Nuestro Presidente Legítimo, hoy, en la asamblea frente a la AMB




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MOVILIZACION DE AYER:

Califica los cambios en el gabinete de Calderón de puros premios a la ineptitud

AMLO: la subasta de dólares para frenar la caída del peso, en beneficio de especuladores
Foto
Andrés Manuel López Obrador en el mitin frente a la Asociación Mexicana de BancosFoto Carlos Ramos Mamahua

Alma E. Muñoz

Durante el mitin que ayer encabezó frente a la Asociación de Bancos de México (AMB), donde denunció que se hacen enjuagues que inciden en el destino del país, Andrés Manuel López Obrador consideró los cambios en el gabinete de Felipe Calderón puros premios a la ineptitud, uno de ellos para un tecnócrata abyecto, como Juan Molinar Horcasitas.

Expresó su sospecha de que la subasta de más de 20 mil millones de dólares hecha por el Banco de México para detener la caída del peso frente al dólar se realizó en beneficio de “los negociantes vinculados con el poder. No olvidemos –apuntó– que las grandes fortunas de este país se han hecho con la especulación financiera”.

Las decisiones que se toman en la ABM, apuntó, son en beneficio de banqueros, grandes empresarios, traficantes y políticos corruptos que por su voracidad están destruyendo al país, porque son ellos, en buena medida, los responsables de la inseguridad y la violencia que impera en todo México.

Señaló que hay datos oficiales no difundidos de que 6 mil mexicanos diariamente pierden su enmpleo, por lo que insistió en su propuesta de reducir en 200 mil millones de pesos el gasto corriente del gobierno para hacer frente a la crisis, con medidas como bajar a la mitad los sueldos de altos funcionarios, porque es una vergüenza, un insulto que ante la crisis los ministros de la (Suprema) Corte (de Justicia) reciban 600 mil pesos mensuales.

¿Y para qué sirven, acaso hacen justicia en favor del pueblo?, preguntó. “En todo caso, que les paguen sus jefes… ¡Que les paguen (Carlos) Salinas, Roberto Hernández o Claudio X. González!, porque están al servicio de esa mafia.”

Después, López Obrador cuestionó –ante las miles de personas que lo acompañaron en el mitin– los cambios anunciados por Calderón. En el caso de Juan Molinar Horcasitas, el que estaba en el Seguro Social, dijo que se trata de un tecnócrata abyecto, que tiene como único mérito ser un lambiscón al servicio del pelele de Calderón, y lo ponen en Comunicaciones y Transportes. ¡Qué va a hacer ahí, si no tiene capacidad ni para eso ni para nada!, insistió. Lo están premiando porque es de los que hacen enjuagues con Calderón.

Y quitan a Luis Téllez, continuó, ¿por qué?, porque declaró que Salinas se había clavado toda la partida secreta (de la Presidencia de la República), y pensó que ofreciéndole disculpas a Salinas la iba a librar. Nooo, Salinas es muy vengativo, le dio órdenes al pelele y ¡para fuera Téllez!

En cuanto a Daniel Karam, manifestó que estaba al frente de un programa (el Seguro Popular) que es pura demagogia, pura publicidad. Eso ni es seguro ni es popular. Afirmó que en sus recorridos por el país escuchó como demandas del pueblo raso que no tienen médicos y no hay medicinas en los centros de salud, y ahora resulta que el que estaba al frente de ese programa lo pasan al Seguro Social.

El político tabasqueño fue insistente en su crítica a lo que se discute en la ABM, que es –manifestó– sede de uno de los poderes reales que operan en México.

Aquí, como en Televisa, se concentra más poder que en Los Pinos, que en la Suprema Corte o que en el Poder Legislativo. Aquí viene a comer con frecuencia, al salón Arcángeles, Agustín Carstens, el secretario de Hacienda, y trae a diputados y senadores para tratar asuntos económicos y financieros. Este lugar, insistió, también es frecuentado por los ministros de la Corte.

Manifestó que cuatro fueron los asuntos que los llevaron a ese lugar: primero, demandar una investigación a fondo sobre las personas, empresas o instituciones bancarias que compran dólares baratos de las reservas internacionales del Banco de México. Anunció que esta semana el gobierno legítimo que encabeza presentará una solicitud al Instituto Federal de Acceso a la Información para que se haga pública la lista.

Segundo, denunciar los abusos de las instituciones financieras en contra de los usuarios de la banca. En particular de quienes son víctimas de cobros excesivos en tarjetas de crédito y préstamos hipotecarios.

Tercero, expresar su inconformidad porque los bancos no cumplen con la función de impulsar el desarrollo del país. Por el contrario, cobran comisiones e intereses por encima de los estándares internacionales, no otorgan créditos al sector productivo y se dedican a especular y a vivir del erario.

Y cuarto, para denunciar que por su voracidad están destruyendo al país.

Se respaldará a quienes no puedan pagar sus deudas a los bancos

Ya basta de que convivan dos Méxicos: el de los privilegiados y el de los jodidos
Jaime Avilés

Tras la destrucción pública de una tarjeta de crédito vigente –aclaró el ciudadano que la cortaba en pedacitos con una tijera–, el Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular llamó al pueblo a no pagar y no restructurar sus deudas con los bancos, en virtud de que los intereses han subido entre 78 y 105 por ciento, de acuerdo con la explicación que brindó Mario di Constanzo, secretario de finanzas del gobierno legítimo, durante el animado mitin que Andrés Manuel López Obrador encabezó ayer ante la sede de la Asociación de Bancos de México.

Pocas cosas alborotaron tanto a la gente que desde las cuatro y media de la tarde se hallaba reunida con pancartas y banderas ante la casona de 16 de Septiembre, como el hecho de saber que allí, detrás de aquella fachada de piedra, se encuentra el salón Arcángeles, adonde muy seguido viene a comer Agustín Carstens, secretario de Hacienda, dato que en el imaginario de los militantes de la resistencia civil pacífica produjo verdadera conmoción, sobre todo cuando López Obrador añadió que en ese mismo restaurante consumen sus alimentos los ministros de la Suprema Corte.

Ya basta de que convivan dos Méxicos: el de los privilegiados de 600 mil pesos al mes y el de los jodidos de mil 600, clamó entonces una manta de plástico impresa a dos tintas, en abierta alusión a los sueldos de los máximos jueces del país, a quienes, en opinión que en ese instante López Obrador expresaba a voz en cuello, les deberían pagar sus sueldos no el pueblo de México, sino (Carlos) Salinas (de Gortari), Roberto Hernández y Claudio X. González, porque actúan al servicio de esa mafia.

De pie sobre el zócalo de granito de un edificio colonial, una señora en pants y de anteojos negros desplegaba una cartulina en la que con muy buena letra y mejor paciencia había escrito: El gobierno no quiso apoyar las cajas de ahorro, los medios empresariales hicieron una campaña de desprestigio contra ellas, pero siempre han apoyado a la burguesía y al no haber otra forma de ahorro al que pide prestado le cobran intereses hasta que pierde la camisa.

Era todo un editorial que leían quienes venían por Gante hacia Madero o Venustiano Carranza, y que se detenían a escuchar los coros de indignados que a la menor provocación gritaban ¡pre-si-den-te, pre-si-den-te!, y también ¡Éste es el pueblo de López Obrador! ¿Dónde está el tuyo, espurio Calderón?, ondeando enormes banderas del PT y Convergencia, y banderines de las brigadas defensoras del petróleo, mientras de las torres de sonido, a espaldas de la esquina de 16 de Septiembre y Bolívar, colgaban mantas de la Alianza de Tranviarios y El Barzón.

Sobre el portón de madera preciosa del antiguo Club de Banqueros, otra manta a colores, con una foto del aludido en el mensaje, planteaba esta exigencia: revocación de mandato al presidente del empleo por inepto. López Obrador continuaba su arenga, un metro más arriba de sus partidarios, flanqueado por Porfirio Muñoz Ledo, Jesusa Rodríguez, Gerardo Fernández Noroña, Asa Cristina Laurell, Laura Itzel Castillo, Antonio Gershenson, Layda Sansores y muchos y muchas más, que apenas cabían en la plataforma del camioncito habilitado como templete.

Ya le había adelantado a la gente que su equipo de trabajo presentará una solicitud ante el Instituto Federal de Acceso a la Información para que revele quiénes han comprado los 20 mil millones de dólares de la reserva federal que el Banco de México ha subastado en secreto para defender el peso mexicano, con tanto éxito que ya se devaluó 50 por ciento y por lo visto seguirá cayendo porque ayer, en casas de cambio de Tijuana, el dólar se cotizó a 16 por uno.

Ya había asimismo deslizado su sospecha de que los compradores de esos 20 mil millones de dólares son negociantes (de influencias) que mantienen relaciones privilegiadas con el gobierno espurio, y ya había explicado que en la AMB, igual que en Televisa, hay más poder que en Los Pinos, en el Congreso y en la Corte. Ahora, en la zona central de su discurso, volvía a insistir en que esta lucha no descansará hasta lograr que del presupuesto se destine una partida de 200 mil millones de pesos para apoyar al campo, generar empleos, bajar los precios de las gasolinas, el diesel, la electricidad y el gas de uso doméstico, y aumentar las becas para los estudiantes y los ancianos.

Pero de pronto se interrumpió para pedirle a Clara Brugada que leyera las direcciones de las casas del movimiento defensor de la economía –que se pueden buscar en www.casasdelmovimiento.blogspot.com–, donde quienes acaten el llamado de Mario di Constanzo a no pagar sus deudas con los bancos recibirán asesoría jurídica gratuita.

Hoy, López Obrador iniciará una visita por Chihuahua.

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Idóneo
-Hernández

Comunicación accidentada-Rocha

Mi periodiquito-Helguera

El retorno de los brujos
Luis Linares Zapata

Armados con un colmillo largo y retorcido tras décadas enteras de ocupar la cúspide del poder, los priístas de alta jerarquía atisban con impaciencia su prometida ascensión a las posiciones del mando supremo. Se han enroscado a la vera de un par de gobiernos panistas de poca monta y plagado de negociantes que exhiben sin recato el doble discurso y la triple moralidad que ya los define. Los priístas de elite han colaborado asiduamente con Felipe Calderón para facilitar las reformas en que ellos también plasman, con habilidad, sus intereses particulares. Controladores de su amplio aparato burocrático, sobrellevan, hasta con cierto decoro, la decadencia de su entorno político. Confiados en sus difundidas capacidades, esperan el momento para dar el zarpazo final y ocupar los sitiales de privilegio que ya sienten al alcance de sus suaves maniobras.

No parten a su aventura electoral guiados por un programa que ofrezca salidas eficaces a una nación angustiada por la confluencia de dos crisis simultáneas acompasadas con una explosión de violencia sin antecedentes cercanos ni estrategia para manejarla. Una de ellas, la más cacareada, es cierto, viene de fuera. Otra, más larvada y con amplias ramificaciones se ha sembrado desde dentro y durante largos años, más de un cuarto de siglo, y sobre la cual harta responsabilidad y culpas tienen los priístas.

Tampoco portan, los priístas, una visión de futuro republicano que les acerque simpatías y esperanzas ciudadanas. Están enredados en una continuidad atónica que hasta en su epicentro mismo ha sido trastocada. Simplemente transitan por los senderos del ámbito público canturreando una tonada cansina de habilidades personales, de facción o de grupo que, alegan, les permiten gobernar con eficacia. La palanca de apoyo que los sustenta en su aventura tiene varias aristas. La primera se despliega en una amplia plataforma territorial. Las adicionales las encuentra el priísmo en sus tradicionales aliados sectoriales: el obrero, ya con el rostro desfigurado por el deterioro de interminables lustros traficando con los intereses de los trabajadores; el campesino, agotado en el manipuleo de productores exhaustos, y el popular, esa entelequia inaprehensible, resumidero de sobrantes clasemedieros donde, otrora, brilló la profesora Gordillo con sus huestes de maestros trasmutados en mapaches que todavía roen casillas y atemorizan votantes.

Favoritos indiscutibles de las encuestas, los políticos priístas de estos momentos, aunque todavía subyugados por la mentalidad neoliberal y tecnocrática que los sometió desde hace cuatro o cinco sexenios, han encontrado, según los augures de la opinión insertada, una ruta segura e inevitable para seducir al electorado y cumplir así con su destino. Nada los detendrá en el intento. En la base de la pirámide electoral han ido tejiendo una tupida red de complicidades y relaciones esparcida por esta dilatada nación. La capitanean sus gobernadores, reales caciques locales que tiran, cada quien, para el lado que mejor les convenga. Le han cobrado a los panistas sus servicios con la holgura que les da su experiencia en tantas más cuantas lides similares. Llevan ya, en la buchaca, generosos pagos en especie. No les han sido, sin embargo, suficientes. Quieren y han conseguido protecciones varias e impunidad absoluta hacia aquellos de sus correligionarios que las han necesitado. En un saqueo sin fin, esperan echarle el guante al botín principal que tantas veces usufructuaron para su propio recreo y deleite. Cuentan para ello con un sinnúmero de aspirantes a diputados locales y presidentes municipales dispuestos a encaramarse, a como dé lugar, en los puestos de elección popular. Son esos los sitiales provincianos donde tantas veces se engarzan con el crimen organizado. Es ahí, en esa base tan recóndita, tan minúscula como efectiva, donde han de fincar sus posibilidades del siguiente asalto: la Presidencia.

No se desentienden, tampoco, de las gubernaturas en juego. Saben que son estos puestos la corona del pastel, los que garantizan la cobertura política que requieren para llevar a cabo sus tareas con los mínimos contratiempos. Y ahí también pretenden filtrarse, con singular agilidad y pericia, los agentes del crimen organizado. Los recursos que estos personajes esgrimen son fantásticos. Aseguran buenos negocios, éxitos inmediatos, discrecionalidad en el mando para otorgar salvoconductos de vida o sentenciar a muerte, facilidades para el lujo desmedido, capacidad de reproducción y cobertura de impunidad. Un mundo asequible donde las responsabilidades y la ética se diluyen de acuerdo con las ambiciones, las complicidades y la compulsión por escalar los infinitos peldaños del reconocimiento social. Eso que algunos estudiosos llegaron a cifrar como la subcultura del delito y el imperio de los negocios atados al favor público.

Claro está que esta penetración del crimen organizado no es privativa de los priístas de base o de implantación regional, sino que también permea a los militantes de otros partidos e ideologías. Sin embargo, es mucho más natural encontrarlo entre los priístas de rancio cuño. A los panistas los aquejan otros problemas paralelos: ineficiencia, tontería, escasa visión, deshonestidad y su rampante hipocresía, un caldo de cultivo ideal para la anarquía y los fingidos agujeros de poder. A los de estirpe perredista, en cambio, sus antecedentes de sobrevivencia los llevan a navegar sobre aguas turbulentas que desconocen, parecen ignorar o se achiquen para no verlas ni oírlas. Algunos de ellos, panistas y perredistas avezados en el trafique de influencias y la lucha por los peldaños burocráticos, buscan acomodarse, a como dé lugar, con el Ejecutivo federal del cual dependen en exceso. Así, tanto panistas como perredistas encumbrados se distancian de sus bases y dejan pasar y hacer al crimen organizado o se limitan a buscar su precaria contención.

El resultado no se hace esperar. La nación se encamina, a paso seguro, hacia un Estado penetrado por el crimen organizado en cualquiera de sus muchas ramas de actividad. El panorama, como puede aquilatarse, no tiene asideros ciertos y menos aún atractivos que aconsejen votar por la vuelta de los brujos de antaño pero eso, al parecer, será el refugio temporal de muchos mexicanos.

Mediga Mora-Fisgón
Astillero

Letras cargadas

Dos veces la w; ahora la z

Osito cae; relevos íntimos

Julio Hernández López

La aparición de una letra poco usual, la zeta, como criterio para integrar a partir de los apellidos las mesas directivas de casilla de los comicios próximos, reactivó los temores de que se estén montando trampas para desalentar y entorpecer la participación ciudadana y abrir paso a operativos fraudulentos como los que se atribuyeron a brigadas gordillistas en 2006.

Aun cuando el radio de acción derivado de la letra sorteada –la zeta, en este año– puede extenderse a sus áreas aledañas –la a, por ejemplo– para completar el universo de ciudadanos a partir de los cuales mediante insaculación se seleccionará a quienes ocuparán los cargos directivos de las casillas, múltiples quejas en 2006 señalaron que una parte del control faccioso de esas mesas directivas partió de la intencional desorganización previa, de la capacitación insuficiente y errática y de la inasistencia provocada de esos insaculados al momento de abrir la jornada de votación –citatorios mal hechos, avisos equívocos de última hora, llamadas telefónicas para avisar que el nombramiento había sido revocado o que por un error se había expedido a nombre de otra persona–, con lo cual se propició que grupos previamente aleccionados y pagados para tales fines –maestros en la mapachería histórica– estuviesen en los primeros lugares de las filas de apertura de trabajos para sustituir, conforme lo indican las reglas, a los funcionarios incumplidos.

Al respecto, Carlos Tello Díaz, convencido de que los votos en 2006 se contaron bien y que, a pesar de las irregularidades menores y no intencionales, esos comicios arrojaron resultados aceptables, ha señalado que aun cuando a la hora de instalar las casillas sólo hubo necesidad de sustituir a 11.6 por ciento de los funcionarios capacitados por el IFE, porque no estaban presentes en esa apertura, al paso de las horas fueron llegando los faltantes y, un par de horas después, entre 9 y 10 de la mañana, el 96 por ciento de las casillas, prácticamente todas, habían sido integradas con funcionarios capacitados por el IFE, con lo cual quedaría desacreditada una de las mentiras que han sido repetidas en estos meses de conflicto poselectoral, de que hubo un número enorme, abrumador, de funcionarios que fueron sustituidos, y sustituidos por gente del Panal, de Elba Esther, quien llegó a tener bajo su control el IFE.

El sistema de sorteo de letra y mes para ir seleccionando a esos funcionarios de casilla ha sido aplicado en seis procesos de los cuales, curiosamente, tres han contado con letras de alcance muy restringido: en dos ocasiones ha surgido la w y ahora la z. Alonso Urrutia, el experimentado reportero de La Jornada que se ha especializado en la cobertura del IFE, menciona los años, la letra y el mes de nacimiento correspondientes a esos seis procesos: 1994, la t y noviembre; 1997, la w y julio; 2000, la o y abril; 2003, la f y septiembre; 2006, la w y enero, y 2009, la z y julio. La atención de esta columna al tema fue generada por un correo de Humberto Venegas Esnaurrizar, quien alertó: Para las elecciones intermedias de 2009 se está calcando el esquema usado en 2006. Dado los pocos apellidos con w, se invitó a personas con apellidos con letras del final del alfabeto. Mi hija, de apellido Venegas, egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, recibió la invitación del IFE. Después de concurrir a todas las pláticas y entrenamientos, poco antes de las elecciones recibió una muy atenta carta del IFE dándole gracias por su empeño y notificándole que había sido remplazada. Ahora sabemos que la maestra Gordillo introdujo de esa manera a sus huestes.

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CONTRA EL AGIO Y LA USURA Manifestantes destruyeron tarjetas de crédito en el acto encabezado ayer en la tarde por Andrés Manuel López Obrador frente a la Asociación de Bancos de MéxicoFoto José Carlo González

Tres veces las letras poco frecuentes, dos veces la misma y, en dos momentos críticos seguidos (2006 y 2009), la misma aparición, mediante sorteo, de un signo alfabético cargado de sospechas fundadas. Ahora sí, parafraseando al Jolopo clásico: ya nos insacularon, ¿nos volverán a insacular?

Astillas

¿Los cambios felipistas? Más de lo mismo: debilidad ante los poderes fácticos, al grado de ceder la cabeza de un Luis Téllez cuyas verdaderas culpas están en el conflicto de intereses, el tráfico de influencia y el servicio a trasnacionales selectas. Calderón pretende aplacar al gigante Slim con un osito balconeado telefónicamente y exhibido en intimidades sin valía periodística en radiodifusoras aliadas y luego en pláticas sobre temas de gobierno en espionaje guardado. Pero Felipe debe ir preparando concesiones para televisión abierta si de verdad quiere aplacar al estragéticamente enojado multimillonario, aunque se enoje Emilio júnior y ahora el que comience a chantajear sea éste. Los sustitutos son otra confirmación del miedo que tiene el ocupante de Los Pinos a abrirse a políticos o grupos que no pertenezcan al circulito íntimo. Molinar Horcasitas partidizará el manejo de las comunicaciones y repartirá prebendas de ese rubro y de los transportes entre la membresía blanquiazul, y el nuevo directivo del IMSS, Daniel Karam, es otro de los jóvenes favoritos, egresado del ITAM y colocado desde el principio del sexenio fallido en posición de ascender en el organigrama del Seguro Social para aplicar tecnocracias insensibles en el armatoste que el felipismo quisiera liquidar o rematar... En los comentarios hechos ayer a esta columna en la página de Internet de La Jornada, Miguel Gómez señaló: “No se dice ‘Yanquis go home’; se dice ‘Yunques go home’”. Allí mismo, Sonia escribió: ¿Acaso han visto que alguna vez el gobierno gringo haya ayudado a alguien, sin quedarse con el pastel?... El profe Benjamín Cortés Valadez envía una décima: “Cual selección perdedora/ que a pesar de la goliza/ siempre tiene en Televisa/ una porra atronadora,/ quiere así Medina Mora/ que en micrófono y papel/ digan medios en tropel/ que al narco ya se derrota;/ aunque nadie más lo nota,/ sólo Calderón y él”... Y, mientras se pone atención a las huelgas de los cuatro sindicatos de la Universidad Autónoma Chapingo y del Colegio de Posgraduados, que llevan 13 días, ¡hasta mañana, en esta columna con letras claras!

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José Cruz lanza nuevo disco
Javier Hernández Chelico
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José Cruz Camargo Zurita, fundador e imagen frontal de Real de Catorce, emblemática banda de blues de México, continúa su lucha contra la esclerosis múltiple, que padece desde hace casi un lustro y que fue la causa directa de su separación del grupo. No obstante, ha mantenido su creatividad y ha preparado un concierto para el próximo viernes 6 de marzo en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli.

Dará a conocer su nueva grabación, Lección de vida, que contiene 13 temas inéditos rebosantes de blues, rock, boogie y de rabia contenida, motivada por la incurable, degenerativa y progresiva enfermedad que lo tiene postrado en silla de ruedas.

En conferencia de prensa, anunció que el invitado al concierto es el flautista Horacio Franco.

Lo que se recaude en el concierto –el donativo será de 150 pesos– y por la venta del nuevo disco será destinado a sufragar los gastos del tratamiento de José Cruz.

El blues de la esclerosis

Sobre el contenido del disco, Cruz dijo: “La esencia está ahí. El blues está ahí. Hay una canción que se llama El blues de la esclerosis, en la que uso una armónica muy agresiva, porque es la rabia que sentí cuando me diagnosticaron la enfermedad. Hay canciones que son muy urbanas; hay una pieza que se llama Dictadura de niños; el swing Aliento de fuego; Viaje personal y un tema dedicado al fallecido José Iglesias, se llama Tres días. Él, que fue el mejor guitarrista de Real de Catorce”.

Además dentro de un mes hará circular una nueva edición de su libro De los textos del alcohol, enriquecido con ilustraciones de Ahumada.

La banda que acompaña a José Cruz está integrada por alumnos del taller del propio blusero: Eric Acosta y Osvaldo González en las guitarras, Carlos Ortiz en el bajo, Cristian Villanueva en la batería, Iván Villanueva en los teclados, Martín González en el saxo y María José, voz y coros. Acceso a las 17 horas. Informes: 5579-0596 y 04455 11966829.

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