domingo, marzo 29, 2009

Miles de personas salieron ayer a las calles de Berlín, Francfort, Viena, París y Londres para demandar medidas contra la pobreza, el desempleo y el cambio climático, en el comienzo de las protestas por la celebración de la cumbre del Grupo de los 20 que tendrá lugar en la capital británica, y a la que asistirá el presidente Felipe Calderón

Manifestación en GB contra el sistema financiero mundial y la pérdida de trabajos

Protestas en Londres, Berlín, Francfort, Viena y París contra la pobreza y el Grupo de los 20
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Catalanes se manifiestan en Barcelona contra la crisis económica mundiaFoto Reuters
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Británicos exigen en Londres a sus autoridades mayor preocupación por los niñosFoto Reuters
Dpa, Reuters y Afp

Londres, 28 de marzo. Miles de personas salieron hoy a las calles de Londres, Berlín, Francfort, Viena y París para exigir medidas contra la pobreza, el desempleo y el cambio climático, en el comienzo de una semana de protestas por la celebración de una cumbre de las 20 economías más desarrolladas y emergentes del mundo, el llamado Grupo de los 20 (G-20), que tendrá lugar en la capital británica.

Mientras, en 90 países del mundo se realizó la Hora del Planeta, una campaña que promueve un apagón de una hora para los edificios públicos y viviendas, que quedarán a oscuras para luchar contra el cambio climático.

Bajo el lema Trabajo, justicia y protección contra el cambio climático, los manifestantes británicos salieron a las calles de Londres para protestar contra el sistema financiero mundial y la pérdida de puestos de trabajo.

Por miedo a que se produjeran disturbios, hubo un despliegue de miles de policías. La marcha se desarrolló pacíficamente.

Unas 35 mil personas, según la policía, participaron en la protesta bajo la consigna La gente primero, que convocaron más de 150 sindicatos y grupos pacifistas y ecologistas. Se trató de la primera manifestación de una serie de protestas antes de la conferencia del G-20, el jueves 2 de abril.

Brendan Barber, secretario general de la Confederación Sindical Británica, dijo que la gente tiene motivos para sentirse furiosa. Ya es hora de que se produzca un cambio. La marcha no es un lugar para alborotadores, agregó.

Para el próximo miércoles se prevén más protestas en la City, el centro financiero de Londres.

En Berlín, miles de personas se manifestaron contra la política que aplica el G-20, pero la marcha, que comenzó de manera pacífica, se vio alterada cuando cientos de manifestantes se enfrentaron con la policía cerca del Ayuntamiento Rojo de la capital alemana.

Las manifestaciones de protesta, convocadas por sindicatos, asociaciones ecologistas y pacifistas, llevaban el lema Nosotros no pagamos por su crisis.

Los congregados exigieron en sus pancartas y folletos que sean los bancos los que paguen por la crisis económica global y no los empleados y los más pobres.

Cerca de 15 mil personas, según fuentes policiales, y unas 25 mil, según los organizadores, tomaron parte en la manifestación de Berlín, pero la policía contó sólo 12 mil, en tanto que 25 mil, de acuerdo con los organizadores, se manifestaron en Francfort.

En Viena, la capital de Austria, cerca de 6 mil 500 personas se reunieron en el centro de la ciudad y mostraron pancartas en las que se leía Si el mundo fuera un banco, ya lo habrían salvado.

Al menos 200 manifestantes protestaron en París contra la reunión del G-20, y colocaron varios sacos de arena a las afueras de la bolsa de valores, en alusión a la utilización de paraísos fiscales.

Por otro lado, Australia abrió este sábado la Hora del Planeta, una campaña que promueve un apagón de una hora para luchar contra el cambio climático.

Entre los más de 90 países que este año tomaron parte del evento, estuvieron debutantes como China –un poderoso consumidor de energía y contaminante– y el centro industrial asiático de Singapur.

Desde la Opera House y el Harbour Bridge de Sidney a la Torre Eiffel de París y el Parlamento en Londres, las luces se apagaron para alentar a las personas a reducir su consumo de electricidad y las emisiones de gases de efecto invernadero, provenientes de la quema de combustibles fósiles.

Otros importantes edificios que apagaron las luces fueron las Torres Petronas de Kuala Lumpur, el Banco de Reserva en Bombay, el domo de la Basílica de San Pedro en Roma, las pirámides de Egipto y la Acrópolis en Atenas.

La razón primordial por la que hacemos esto es que queremos que la gente piense, incluso si solamente es por una hora, lo que pueden hacer para bajar sus emisiones, e idealmente llevar eso más allá de la hora, declaró el director ejecutivo de la Hora del Planeta, Andy Ridley.

En 2008, unos 50 millones de personas en más de 35 países se sumaron a la campaña.

La iniciativa nació en Sidney en 2007, donde más de 2 millones de personas apagaron entonces las luces, y se ha extendido a 3 mil 929 ciudades, pueblos y localidades de cerca de 90 países.

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Shock the monkey-Hernández

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Usos y abusos de las televisoras mexicanas

La televisión mexicana, aprovechando el "estado fallido" se ríe de todo reglamento, la Sec. de Gobernación ha sido tragada por los televisos y tevaztecos. lo bueno es que el internet ya llegó
Enrique Castillo González


-->adios a la tele


Lo que voy a comentar es algo que seguramente usted, kaosistico amigo mexicano, ya ha detectado y, a ciencia cierta que al igual que este su escribidor, ha externado también dos o tres mentadas de madre a los responsables de esa lesión visual que afecta al hígado, ¿se ha dado cuenta la cantidad de anuncios comerciales en la televisión de este país? Mire, trataré de ser muy especifico. La norma dictada por la Secretaría de Gobernación decía que (pongo un ejemplo) en el transcurso de una telenovela (1/2hora) al entrar los mensajes comerciales entre bloque y bloque los anuncios comerciales tendrían que ser 3 y1 promocional de su propia programación; sin embargo, ahora, en estos tiempos en que los señores empresarios son los que dictan las políticas, nos encontramos con que aquella norma ha sido más violada que una borracha en Rio de Janeiro.


¡Hemos contado hasta 12 comerciales e incluso hemos tenido el temple, mi linda esposa y yo de, aunque el programa esté muy bueno, apagar la tele y mentarle su madre a cuanto tenga que ver con esa nueva forma de idiotizar (incluyome) al tele auditorio, aclaro que el que mienta madres soy yo, mi mujer es una dama.

Lo cierto es que ahí se está violando una ley, pero eso de pasarse las leyes por lo más pando es lo de hoy, “dime cuantas leyes violas y te diré cuan poderoso eres”, como sea, el punto es que frente a nuestras narices nos están mostrando cuanto es que las gentes de las televisoras nacionales respetan lo que el Gobierno dice.

En otro asunto, en cierta forma ligado al anterior, los señores de la tele saben que paulatinamente el Internet les está quitando millones y millones de clientes que antes estaban cautivos, por lo que ahora, a manera de lavativa hertziana, nos están dejando dentro toda la información, es decir, ellos piensan que a mayor cantidad de comerciales mayor Indice de probables compradores, al punto que es un hecho que la mayor televisora DEL MUNDO es youtube pues el índice de visitas y por ende audiencia supera por mucho cualquier televisora del mundo.

Ultimo patrullaje.- y es que entre los kilos de anuncios y la información del Instituto Federal Electoral el alejamiento de la gente de la pantalla chica, también llamada “caja boba” se hace cada vez más escandaloso.

Balazo al aire.- además de la fuerza de google y demás, ahora, los blog’s y portales tienen al que quiere la “tele” más amarrado que cuando de niños veíamos “el cuento de Cachirulo”
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En todo hogar mexicano, o casi

En todo hogar mexicano, sin importar cuántos viven allí, once, dos o cuatro; una sola con su gato pachón, hay una televisión. A lo menos, porque en la mayoría de los hogares hay más: la del cuarto de la tele, la del cuarto de los señores, la de la habitación de la nena, la del cuarto de la abuela, la del cuarto de júnior o la que comparten los mellizos, la del cuarto de servicio y la tele de la cocina. Es cosa común que la sala de la casa, casota, casita, la del depa o del estudio, la del convento, la de juntas, la de espera, la gobierna un aparato de televisión. En una habitación pueden dormir muchos o ninguno, pero invariablemente allí va a haber una televisión.

En un hogar mexicano puede no haber computadora ni conexión a internet; puede no haber equipo de sonido (que es, casi siempre, el número dos después de la tele); puede no haber teléfono, pero siempre hay televisión. A lo mejor en la cochera no hay coche, ni motocicleta, ni bicicleta y tal vez ni siquiera patines, pero por las noches seguro en algún rincón podemos detectar el relumbrón azulado de una televisión.

Tal vez no en todos los hogares mexicanos hay gente que estudia, o que trabaja, o que, en fin, se gana las diarias tortillas con honestidad y decencia, pero seguro hay gente que ve televisión.

Quizá no en todos los hogares mexicanos hay una repisa con libros. Quizá tampoco se tengan implementos de artista: un caballete, crayones de pastel o cera, lápices de colores, papeles de fibra seductora o bastidores para un lienzo. Posiblemente tampoco pueda uno hallar gubias ni cinceles, arcilla, un trozo de mármol o madera en que esculpir algo; ni los arreos de un actor, ni los artefactos propios del videoasta, ni los del performancero. Es muy posible que no encontremos partituras, y de un instrumento musical ni las astillas. Pero seguro encontramos una televisión.

Es factible que no en todo hogar mexicano haya una calculadora o un teléfono celular, pero casi seguro hay un control remoto para la tele. Que no haya control remoto no significa, además, que no haya televisión.

Un hogar mexicano puede carecer de agua corriente, de agua caliente, de drenaje, de ventilación, de una buena ubicación, de patio y hasta de paredes, y puede in extremis hasta adolecer de instalación eléctrica, pero los dioses, que sabios son y bien saben que sin televisión no es posible vivir, inventaron las pilas y las baterías de coche y los ingenios con que improvisar convertidores de corriente para que siempre, siempre haya televisión. Uno podría afirmar que el dios del génesis cristiano, ése que anduvo atareado en crear todo lo necesario para que viva la gente, llevó por apellidos Azcárraga o Salinas, o el de cualquiera de sus antecesores y símiles, voraces empresarios de la televisión.

En un hogar mexicano bien pueden pasarse por alto la ética, la estética, las ciencias o la historia como temas de conversación. Más allá de los elementales curas Hidalgo y Morelos, y de los tatas Cárdenas, Villa, Juárez y Zapata, se diluyen con pasmosa facilidad en lacerante anonimia los nombres de cientos de próceres, de mártires, de heroínas y héroes y también de villanos, tiranos y caciques con cuya tenacidad, demencia o sangre se construyeron los cimientos de esta hoy desvencijada nación, y posiblemente son contados los hogares mexicanos donde se conocen los episodios de nuestra historia por su nombre y circunstancia, pero en casi todos los hogares mexicanos la gente conoce, comenta, recuerda, pronuncia los títulos de las telenovelas de moda, de los programas de hoy, de locutores y actricillas y presentadores de la barra programática, y hasta los vericuetos sentimentales que la televisión, vulgar y chismolera, entrega todos los días: quién se casó con quién, quiénes se divorciaron y divorciados volvieron a tener hijos, quién no quiere saber nada del otro, quién se revolcó con cuántos del mundillo de la televisión.

En los hogares de México poco y mal se pueden leer periódicos y revistas, escasamente podrá sintonizarse un noticioso en la radio, pero todo mundo conoce el mundo según lo hayan dictado anoche López Dóriga en canal dos o Javier Alatorre en el trece, o cualquier corbata, cualquier bigotito de los que salen en televisión. En los hogares mexicanos la opinión pública va logrando ser como leche: homogeneizada y pasteurizada después de su diario paso por el serpentín ductivo de la televisión.

Por eso, este no es un país. Es un programa de televisión. Nomás que uno bastante malito y demasiado repetido.


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UN LLAMADO URGENTE: GUERRA EN MÉXICO

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Ciudadanas y ciudadanos libres de Chihuahua le hablan a su pueblo

1,- Nuestro amada tierra vive la peor situación de inseguridad de hace casi un siglo. En catorce meses, ha habido más de dos mil setecientas cincuenta ejecuciones. Se han incrementado las violaciones a mujeres por hombres armados, los secuestros, extorsiones, asaltos a mano armada, robos de autos. No hay familia en el estado que no haya sido victima -directa o indirecta- de estos hechos delictivos.

2.- Chihuahua es territorio de impunidad. La violación al estado de derecho constituye una larga cadena de agravios en la que destacan los eslabones del feminicidio, la corrupción política, la falta de rendición de cuentas de los funcionarios públicos de alto nivel y, en el momento actual, la cancelación de facto de las garantías individuales y los derechos humanos producto de la invasión militar al estado.

La oportunidad para resolver estos complejos problemas se dejó pasar: no se hizo nada a tiempo para resolverlos de fondo y, ahora, vivimos en medio de la violencia, la ineptitud e ineficacia de los gobiernos Federal y Estatal.

La militarización ha sido la única estrategia que los gobiernos federal y estatal han puesto en marcha para resolver la angustiosa situación de inseguridad, y el llamado Operativo Conjunto Chihuahua ha fracasado, pues lejos de reducir las ejecuciones y los delitos federales o del fuero común, parece haberlos acrecentado.

La subordinación de las autoridades civiles a las militares —protegidas por el inadmisible privilegio del fuero castrense— es la evidencia mayor de la cancelación de la división de poderes sin la cual los derechos humanos y las garantías individuales han sido suspendidas contraviniendo la Constitución general de la República. La militarización —no hay duda alguna— pone en grave riesgo la viabilidad de nuestra incipiente democracia.

3.-La crisis económica y social sorprendió a los gobiernos sin capacidad real para encararla porque se han mantenido fieles a los esquemas neoliberales depredadores, generadores de pobreza y atraso. Chihuahua vive una contradicción que denota la existencia de privilegios: en un polo están los dueños del estado, la vieja oligarquía que domina con un discurso empresarial carente de responsabilidad y monopolizadora del poder y la riqueza. En el otro, amplios espacios territoriales que padecen estancamiento que se muestra en cifras de pobreza patrimonial reconocida en el mundo y aquí ocultadas dolosamente.

La economía del campo esta en crisis, el desempleo y la precarización del trabajo son galopantes, los servicios educativos y de salud son de mala calidad y cerrados. Se construyen cifras récord de viviendas para satisfacer el afán de lucro, no para crear espacios dignos que favorezcan la convivencia armónica de las familias.

4.- En este marco, se deja sentir un creciente desinterés por las elecciones para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Se les ve como ajustes mediante los cuales las altas burocracias de los partidos políticos se dan la oportunidad para repartirse espacios de poder. Buscan auto-representarse, postergando los mas altos y urgentes intereses de la población.

La derecha pretende convertir las elecciones en un plebiscito sancionador de la militarización creciente, excluida de la agenda de los candidatos. Los partidos políticos han dado la espalda al problema, traicionando a las corrientes ciudadanas que los apoyan y no están de acuerdo con el quebranto de la Constitución.

5.- Convencidos de lo anterior, manifestamos que la militarización en curso aprovecha el combate al crimen organizado para cimentar la criminalización de la protesta social. Y, si bien, puede durante un tiempo muy corto, cambiar la percepción de inseguridad de la población, no es eficaz para construir las bases de la paz duradera y de la seguridad a la que aspiramos todos los que vivimos en Chihuahua.

Convencidos de que los derechos humanos son una prerrogativa que eleva la dignidad de las personas y responsabilizando a todos los niveles de gobierno, por el riesgo que padecen los derecho-humanistas, exigimos:

a) El restablecimiento de la plena vigencia de la Constitución de la República y del Estado de Derecho y el respeto irrestricto a la división de poderes que asegura y garantiza los derechos humanos.

b) Alto inmediato a la militarización —en los hechos es un Estado de sitio— que ha destruido la institucionalidad constitucional, transfiriendo facultades del Congreso de la Unión y de los poderes locales a las fuerzas castrenses, que se escudan en sus fueros y fuerzas para vejar y torturar.

c) Como los soldados ya están en nuestras comunidades, exigimos de los poderes civiles el establecimiento de una hoja de ruta que registre —día a día— la desmilitarización, estableciendo plazos y formas para que el Ejercito regrese a sus cuarteles y se ponga la seguridad en manos de civiles y se creen cuerpos de policía eficientes, profesionales, honrados y confiables. O sea que se cumpla el artículo 21 de la Constitución General, solo que ahora bajo un esquema diseñado y controlado por la sociedad civil a la que convocamos para la generación de alternativas de rescate del estado de derecho.

d) Política de Estado para el combate al crimen organizado y al narcotráfico que contemple todas sus aristas: financieras, lavado de dinero, fiscales, internacionales, tráfico de armas, trata de personas, colusión del poder con la delincuencia, corrupción política, salud y, en fin, diseños de inteligencia que nos demuestren que no tan solo se pretende gobernar al crimen, sino combatirlo de fondo: conteniéndolo, por una parte; y, excluyéndolo drásticamente de todas las esferas de gobierno, por la otra, lo que hoy esta lejos de ser la regla.

e) Aplicación de una política anticrisis para remediar las grandes necesidades sociales que atraviesan al estado de Chihuahua. En particular el establecimiento de la escala móvil de horas de trabajo para combatir el desempleo operado con paros técnicos unilaterales y de un programa emergente de desarrollo social que ha faltado a Chihuahua todos estos años y cuya ausencia ha permitido que se propicien la degradación, drogadicción, la agresión a la cultura y la delincuencia.

Nos comprometemos a iniciar una nueva lucha y crearemos un Observatorio Ciudadano para la Seguridad y la Legalidad que dé cuenta de manera objetiva e independiente de la situación que predomina en nuestro estado en este aspecto, la conteste y la resista con el apoyo social de los ciudadanos.

Abriremos espacios y canales de información para que la sociedad chihuahuense esté al tanto de lo que sucede en este ámbito y pueda presentar sus denuncias y sus opiniones.

Nuestra lucha llegará a todos los rincones del Estado, la capital de la República y las principales metrópolis del mundo a donde llevaremos la noticia de lo que pasa en México y en Chihuahua.
Publicado en:
http://www.lydiacacho.net/
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Vigilando a la Border Patrol para dar el “brinco”. Foto: J. Guadalupe Pérez

Crónica de una migración


El caso Querétaro

Agustín Escobar Ledesma

Al igual que las mariposas monarcas emigran de México a Estados Unidos, los primeros días de enero de cada año, miles de queretanos salen de regreso a ese país. Muchos de ellos son adolescentes que por primera ocasión se aventuran al otro lado. Durante los meses de febrero, marzo y abril es cuando la gran mayoría abandona su tierra, aunque el resto del año el flujo migratorio no cesa.

Es en los primeros días de enero cuando los migrantes que estuvieron con sus familias durante las vacaciones retornan al otro lado. Migración circular, le denominan los académicos a la gente que va y viene a su país de origen. El contacto para ir a Nuevo Laredo, Tamaulipas, en uno de los múltiples viajes que los migrantes de Huimilpan realizan al año para cruzar la frontera norte, lo establecí con el dueño de un autobús turístico.

La cita para emprender el viaje fue en la gasolinera ubicada a un lado de la carretera a Huimilpan, municipio ubicado a unos treinta kilómetros de la ciudad de Querétaro. El autobús, con aire acondicionado, televisión, wc y música estereofónica, es tripulado por Ultiminio, curioso nombre que solamente una ocasión había escuchado antes, allá por la década de los sesenta, cuando el boxeador cubano-mexicano Ultiminio Ramos fue campeón mundial.

Soy la primera persona en abordar el autobús, situación que aprovecha Ultiminio para ultimar detalles. Puesto que voy en calidad de investigador, me instruye para que no tome fotos ni entreviste a los migrantes con grabadora, que cuando se suban, él me señalará quién es el “caminador” –Ultiminio me dice que así se conoce a quienes los cruzan al otro lado, que no les dicen coyotes– que lleva a los migrantes. También menciona que en los retenes no les diga a las autoridades que estoy haciendo una investigación sobre los migrantes, porque entonces los voy a echar de cabeza.

–Diles que vienes conmigo, que eres mi ayudante, que tú te encargas de lavar el autobús.

Ultiminio tiene unos sesenta y cinco años de edad, es moreno, delgado y apenas y rebasa el metro y medio de estatura; su hijo es su ayudante, un muchacho gordo muy moreno, que andará entre los catorce y dieciséis años de edad. Ultiminio se queja; menciona que en la semana estuvo enfermo del estómago, que evacuó sangre y se siente débil porque durmió poco, aun así dice sentirse listo para manejar veinticuatro horas seguidas de ida y vuelta a Nuevo Laredo, Tamaulipas. Entre sus pertenencias lleva el medicamento que el doctor le recetó.


Agentes de la Border Patrol detienen a un par de migrantes.
Foto: Notimex/ Joaquín Murrieta

A los pocos minutos se acercan los primeros jóvenes a bordo de algunas camionetas en que los van a dejar sus parientes. Se asoman al autobús y preguntan que si es el camión de el Lápiz, el chofer contesta afirmativamente. Enseguida suben sendas mochilas para apartar lugares, después se bajan a fumar y a platicar. Poco a poco van llegando más muchachos, la mayoría fluctúa entre los veinte y los treinta años de edad, el más joven es un adolescente que si acaso andará en los dieciséis años, y me llama la atención porque llega a bordo de una camioneta roja de la que descendieron dos personas más, una mujer y un hombre, su padres seguramente. Ella lo abraza y le da un beso en la frente y se va con el hombre sin volver la vista atrás.

Desde lejos, pero al mismo tiempo lo más cerca posible al grupo de jóvenes que se va reuniendo, escucho sus pláticas que versan sobre lo ocurrido en las fiestas decembrinas del puente Guadalupe-Reyes. Que uno de El Bimbalete acuchilló a otro de La Noria es lo más relevante. Que quién sabe si Los Chorris se animarán a ir a Estados Unidos este año. Otros hacen referencia a algunos de sus compañeros, entre los que se encuentran el Toño, la Muerte, el Pulpo, el Chiva, Chinchay, el Costa, el May, el Moto, Ángel, el Pasha, el hijo del difunto Macoy, etcétera. Por sus pláticas infiero que a los jóvenes que llevará el autobús a Nuevo Laredo, una vez cruzando el río Bravo y, después de una caminata de diez horas, los estarán esperando varios vehículos y se dividirán en tres grupos, el primero con rumbo a Lousiana, el segundo con destino a Alabama y el último a Florida; casi todos van a trabajar a la industria de la construcción.

Todos llevan zapatos tenis, jeans, playera con letras en inglés, chamarra para el frío y cachucha para protegerse del sol; ninguno lleva equipaje pesado, solamente una mochila cargada a la espalda y una bolsa de plástico con latas de atún, sardina, frijoles, tortillas y refrescos de cola. El temor a lo desconocido se asoma en sus rostros. Sin embargo, el resorte principal es la esperanza de cruzar y conseguir trabajo para ganarse unos dólares, porque saben que si se quedan también se van a encontrar con el miedo a enfrentarse a la realidad local que no les ofrece maldita cosa.

Un poco después el grupo de veinticinco jóvenes está a bordo del autobús; quedan quince lugares disponibles que serán ocupados por otros muchachos que lo abordarán en Dolores Hidalgo, Guanajuato. El Lápiz, que es de los últimos en arribar, le entrega a Ultiminio un fajo de billetes. “Son diez mil”, le dice al mismo tiempo en que le da la orden de arranque del autobús y, con todos los muchachos arriba, se dirige a ellos. “¿Ya nadie falta, verdá?” Una pregunta retórica que sirve para destensar los nervios de los pasajeros, “El que falte que levante la mano”, insiste, ante las risas de los jóvenes. Una vez que todo está bajo control, el Lápiz se dirige nuevamente a todos: “Ora sí ya nos vamos, persínense bien.” Por último, le extiende un billete de a 200 pesos al chofer, “pal' chesco y pal' lonche” le dice. Ultiminio enciende el motor y emprende el inicio del viaje a Nuevo Laredo del grupo de jóvenes campesinos provenientes de diferentes comunidades, entre las que se encuentran Lagunillas, El Milagro, Apapátaro, La Noria , Zorrillo, Fresno y Puerta del Tepozán.

Justo a la ocho de la noche el autobús llega a Dolores Hidalgo, sitio en el que ya espera el otro grupo de quince muchachos. Emprendemos la marcha en medio de la noche. Los aspirantes a migrantes van callados. Aunque es un autobús de turismo que en otras circunstancias iría con gente festiva, comiendo y riendo, la atmósfera es pesada, nadie platica, se nota que todos van angustiados ante el futuro inmediato e incierto que les espera. Por respeto no distraigo a ninguno, sólo platico brevemente con uno de ellos, quien me dice que es la primera vez que intentará, “si todo sale bien”, cruzar al otro lado. Sólo escucho sus palabras, nacidas del desaliento hacia una incierta futura esperanza; no lo veo porque el autobús avanza y lleva todas las luces interiores apagadas, es como un autobús fantasma que se desliza por un túnel que atraviesa la noche. Lo último que vieron los migrantes fueron retazos de su tierra y lo primero que verán, en cuanto amanezca, serán las espinosas orillas del imperio que los atrae, pero que al mismo tiempo los rechaza. Mi interlocutor menciona lo ya sabido: “Aquí ya nomás alcanza pa' puro comer, los sueldos ya no dan ni para comprar ropa. Si todo sale bien, cruzaremos hasta San Antonio pal' jale en la construcción; si todo sale bien me ganaré unos dólares pa' mandarle a mi mujer y mis hijos. Lo bueno es que ya tenemos a dónde llegar.”

“Si todo sale bien”, una expresión que hace las veces de oración para exorcizar los peligros, para atraer la buena suerte, para evitar ser detenido por la migra, para cruzar el Río Bravo sin ahogarse, para que San Antonio bendito amarre sus animalitos y ninguna víbora le inocule la maldad que almacena en los colmillos. Guardo en mi memoria cada una de sus palabras, porque no puedo, no debo, sacar la grabadora, aunque sea a hurtadillas, eso no sería ético. Memorizo todas y cada una de sus frases, de sus expresiones invisibles en la oscuridad del autobús en marcha, cuyo ronroneo del motor es lo único audible en medio de la oscuridad. Es por eso que ante alguna imperfección del asfalto, la lámina del camión chirría como monstruo herido.


Operativo Guardián de la Border Patrol que vigila la frontera de México con Estados Unidos. Foto: José Antonio López/archivo La Jornada

Me tocó el asiento número 40, a un lado de la puerta del sanitario que tampoco cuenta con un triste foquito que lo ilumine. Quienes entramos al lugar debemos encender un cerillo o, en el último de los casos, atinarle a ciegas al excusado. El olor a amoniaco es penetrante. “No es el fin del mundo”, me digo a modo de consuelo. Así como el grupo de jóvenes migrantes son guiados por el Lápiz , a mí me llevan de la mano las enseñanzas del maestro Kapuscinsky; sus palabras son un faro que me guía en lo incierto: “Para escribir lo que siente la gente, hay que vivir como ellos.”

En Matehuala, San Luis Potosí, el autobús se detiene. “Tienen veinticinco minutos para tomarse un café”, nos dice Ultiminio. La mayoría permanece a bordo, si acaso nos estiramos y desperezamos mientras sube un muchacho con una cubeta de plástico para lavar el apestoso retrete. Una vez realizado su trabajo, de regreso por el pasillo esparce desodorante con un atomizador en el piso del autobús. Ya nos están matando las pulgas, alcanzo a escuchar a uno de los pasajeros. El comentario trae a mi memoria la época en que los mexicanos iban de braceros por contrato a Estados Unidos, de 1942 a 1964, cuando, para entrar a trabajar, eran fumigados para matarles los parásitos, además de revisarles el ano (tener hemorroides era motivo de rechazo), también les realizaban exámenes sanguíneos para detectar enfermedades, en suma, eran tratados como ganado. Con esas imágenes me quedo dormido.

–¡Por favor, identificación con fotografía!

De ese modo, después de viajar durante doce horas continuas, de Dolores Hidalgo, Guanajuato, a Nuevo Laredo, a las seis de la mañana, la recia voz de un agente aduanal nos despertó. Con linterna en mano, revisa los documentos de los cuarenta pasajeros del autobús cuya calefacción hace horas que dejó de funcionar, nuestros pies casi se congelan. Es el último retén del camino a cargo del Instituto Nacional de Migración, ubicado a escasos veinticinco kilómetros de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en la carretera federal 260 México-Nuevo Laredo.

Todos nos identificamos, salvo un muchacho de los que se subieron en Dolores Hidalgo, de unos veinticinco años de edad, quien como distintivo lleva enredado un paliacate azul en la cabeza.

–No traigo –le dijo quedamente al agente aduanal. Sin embargo, todos supimos de lo que se trataba.

–¿De dónde eres?

–De Guanajuato.

–Quién es el gobernador de Guanajuato?

–No sé.

–A ver ¿quién fue presidente de México, que era de Guanajuato?

–¿Salinas?

–¡Cómo que Salinas!

–….

–¡A ver, acompáñame!

Después de un minuto a solas con el agente y doscientos pesos de por medio, el joven del paliacate regresa al autobús que reinicia el trayecto a la frontera.

Es la temida Aduana 26, a cargo de agentes del Instituto Nacional de Migración. En este sitio se les aparece la feroz esfinge a los viajeros, transmigrada en agente de migración. A quienes no se identifican ante su inquisidora mirada, les formula una serie de preguntas dirigidas a detectar migrantes centroamericanos. Ya no es la clásica pregunta aquella que la esfinge de la Antigüedad le formuló a Edipo: “¿Qué animal es aquel que al amanecer anda en cuatro patas, al mediodía en dos y al atardecer en tres?”, no, ahora las preguntas para quienes no se identifican son aparentemente más sencillas. Les puede preguntar, por ejemplo: ¿Para qué sirven el petate, el metate y el molcajete? ¿Cuántas varas mide tu casa?, o bien, hacerlos cantar el himno nacional mexicano. Si las preguntas del agente de migración no son contestadas acertadamente, la esfinge le devora algunos billetes para sumergirse en el mar de la corrupción que asola a nuestro país. Una vez satisfecho su apetito, deja pasar al viajero sin más trámite.

Apenas pasamos el retén, unos cinco kilómetros adelante, de pronto, cuando creí que la gente dormitaba, el autobús se detuvo. A una señal proveniente de el Lápiz, los cuarenta jóvenes se levantaron de sus lugares, silenciosa y rápidamente. Sin decir agua va, bajaron uno a uno. La operación se realizó en menos de un minuto. El grupo se perdió en la oscuridad previa al amanecer, entre la sombra de los matorrales.


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Información y buen gobierno
Arnaldo Córdova

El deber del Estado de informar a su ciudadanía de todos y cada uno de sus actos, de oficio o a petición de parte, siempre será considerado un símbolo señero de buen gobierno. El derecho a la información, ahora instituido después de la reforma al artículo sexto constitucional de 1977 y precisado con la adición de su segundo párrafo en 2007, se ha visto, de preferencia, como una prerrogativa del ciudadano de obtener del Estado toda la información que desee o que le sea indispensable para tomar sus decisiones políticas o para preservar sus intereses. Creo que debería pensarse también en que la obligación de informar a la sociedad a la que se gobierna debe convertirse, asimismo, en sistema de gobierno: gobernar, informando.

Ello resultaría no sólo en el cumplimiento de un deber que deriva en el control de los ciudadanos por su conocimiento de los actos de gobierno, sino también en un autocontrol del propio Estado: informar para gobernar mejor. Parecerían meras ocurrencias si no constatáramos, día con día, que la falta de información en ambos sentidos, simple y sencillamente, está dando lugar a una creciente e imparable deformación de las funciones del Estado y a una atrofia de la democracia que tenemos. Informar por deber y por convicción desde el Estado nos llevaría a un fortalecimiento de la función pública y de la misma democracia.

No gobernar informando da lugar a las peores prácticas de gobierno, aun cuando se trate de un gobierno democrático que no ha acabado de conformarse como el nuestro. Simulación, opacidad, engaño y mentira, ocultamiento, cinismo, prepotencia, corrupción hasta la comisión de auténticos delitos como el tráfico de influencias, la compra de decisiones burocráticas y políticas, el robo y el saqueo y, en todos los casos, la violación flagrante de la ley son los resultados inevitables de la sucia práctica de gobernar sin informar. Para demostrarlo no hace falta escarbar mucho. Tenemos a la vista casos que lo muestran con toda claridad.

Arturo González de Aragón, al informar de la cuenta pública de 2007, nos abrumó con las monstruosas irregularidades que detectó en el gasto público de ese año (ya con Calderón) y que se tradujeron en un gasto del que no se sabe en qué fue, por 60 mil 723.6 millones de pesos (el último año del gobierno foxista el reporte fue de 33 mil millones de pesos). El auditor superior de la Federación no sabe a dónde fue a parar ese dinero, vale decir, que no encontró información al respecto. Leer el detallado relato que hace de las tropelías en el ejercicio del gasto, no sólo en lo referente al gobierno federal, sino en lo que toca a las asignaciones a los estados y los municipios deja los pelos parados de punta.

No hay más que ver cada uno de los departamentos del Estado y las decisiones que toman sus funcionarios para darse cuenta de que todo comienza, precisamente, en la falta de información o en una desvergonzada desinformación. Ya Gershenson, en su artículo del domingo pasado, denunciaba cómo en las concesiones a privados en la zona de Chicontepec, Tabasco y otras, lo que priva es la desinformación, cuando no la manipulación de la información que se puede constatar en las mismas cifras oficiales. Si se trata de la lucha contra la delincuencia organizada es lo mismo. Y, así, en todo lo demás.

Llama la atención el caso de Banamex-CitiGroup. Como es bien sabido, el reciente rescate bancario del presidente Obama deja en manos del gobierno estadunidense poco más de la tercera parte de los activos de ese grupo. Nuestras leyes dictan que eso no es permitido en nuestro país. El secretario que padecemos en Hacienda, el más inepto e ignorante de cuantos se puedan recordar, salió con la peregrina idea de que, visto que se trata de un rescate y éste no está previsto en las leyes, se le daría a la situación un plazo inicial (¡para aplicar la ley!) de tres años y, si se necesita, de otros tres años. ¿Quién le ha dicho a Carstens que puede hacer a menos de la ley de esa manera? ¿Es que no tiene juristas y abogados en su equipo?

Habría que enseñarle a Carstens que la función del Ejecutivo consiste, justo, en ejecutar las leyes que dicta el Legislativo y que no está autorizado, salvo en los casos que prevé el artículo 29 (invasión, perturbación grave de la paz pública o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto), a anular, abrogar o poner entre paréntesis ninguna ley que le concierne cumplir sin condiciones. Veamos: el artículo 13 de la Ley de Instituciones de Crédito establece que, en tratándose de acciones O y L, consideradas estratégicas en la jerga bursátil, no podrán participar en forma alguna en el capital social de las instituciones de banca múltiple personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad (es el caso del gobierno de Estados Unidos).

El artículo 18 de la Ley para Regular las Agrupaciones Financieras dice, en su artículo 18, lo mismo: no podrán participar en forma alguna en el capital social de la controladora personas morales extranjeras que ejerzan funciones de autoridad. El secretario de Hacienda alegó en su descargo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, diciendo que lo que disponía justificaba su proceder. Alguno de sus asesores debería dedicarse a estudiar el texto del tratado, pues encontraría que, en su anexo VII a las reservas, impone que “los gobiernos extranjeros y las empresas estatales extranjeras no pueden invertir, directa o indirectamente en sociedades controladoras…” y viene una retahíla de especificaciones.

Los gobernantes priístas de antaño no fueron ningún modelo para nadie, pero sabían cubrir sus actos con el cumplimiento (muchas veces sólo en apariencia) de las leyes que ellos mismos aprobaban. Los panistas de hoy piensan, evidentemente, que las leyes son sólo un adorno inútil y que se las puede usar como se quiera, tergiversar, ignorar o, incluso, anularlas cuando no dicen lo que les conviene. Los priístas jamás informaban gobernando; los panistas no gobiernan y menos informan.

El gobierno legítimo de López Obrador les está poniendo una muestra a todos ellos de lo que es hacer política informando. Por supuesto que no puede gobernar, pues no tiene el poder del Estado, pero todas sus tareas desembocan en un continuo y permanente esfuerzo por informar a sus millones de seguidores de todos los pasos que está dando y, sobre todo, de los que están dando sus adversarios, los cuales no hacen más que revolcarse en el lodazal de la arbitrariedad, la impunidad y la desinformación.

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