■ La violencia en el país no parará mientras se siga protegiendo a “potentados”, dice en Jalisco
Arrinconado como trapeador, Calderón nada hace ante la degradante crisis: AMLO
■ En dos años se agravó todo; el proceso decadente afecta niveles económico, político y social
Fabiola Martínez (Enviada)
La Jornada',650,600); return false;"> La Huerta, Jal., 6 de diciembre. Andrés Manuel López Obrador dijo que el país se encuentra en una “degradante crisis, proceso decadente” no sólo en lo político, sino en lo económico y social.
“Es increíble lo que está ocurriendo; hay debacle en lo económico, descomposición en lo social y crisis en lo político. No se puede decir que las cosas vayan bien”, sostuvo.
Durante su gira semanal –esta vez por municipios de las zonas costeras de Colima y Jalisco–, el ex candidato presidencial dedica sus discursos a explicar los signos de la “economía debilitada” de México, situación que impide, por ejemplo, que los operativos policiales sean efectivos para combatir la violencia.
El “presidente legítimo” insiste en que mientras se siga protegiendo a los “potentados”, como llama a los banqueros y grandes empresarios, y no se atiendan las causas que tienen al país sumido en nulo crecimiento y una marcada desigualdad entre ricos y pobres, continuarán ocurriendo hechos de violencia.

Señaló que mientras estamos frente a una crisis que ya está en niveles de “desgracia nacional”, Felipe Calderón no hace nada para atajar esta situación.
“Miren cómo está Calderón; como un trapeador, en la esquina, en el rincón. No sirve para nada, sólo de títere y pelele de los potentados. Sólo se quedó viendo cuando Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Cevallos pusieron a Fernando Gómez Mont en la Secretaría de Gobernación”, expresó.
Frente a simpatizantes que acuden a las asambleas del movimiento nacional que encabeza, ahora en la etapa de defensa de la economía popular, hizo un recuento de la forma en que “se ha abandonado aún más a campesinos, obreros, mujeres, jóvenes, indígenas y, en general, a los más pobres del país.
“En dos años se agravó todo. Si antes las cosas iban mal, ahora todo ha empeorado. Los pronósticos indican que 2009 y 2010 estarán peor. El próximo año no habrá nada de crecimiento económico y nos afectará más de la cuenta la crisis mundial”, alertó.
Lo anterior –explicó–, porque esa crisis nos agarra en una situación económica endeble que se puede delinear en tres aspectos: el precio del petróleo se ha desplomado más de 100 dólares por barril (en julio del año que concluye estuvo en 132, y en esta semana llegó a 30.52), los paisanos que trabajan en Estados Unidos enviarán menos dinero (en 2007 las remesas rebasaron los 24 mil millones de dólares) y la recesión internacional provocará caída en el turismo.
El plan anticrisis que promueve el tabasqueño incluye la exigencia de que se fijen precios de garantía para el campo, en particular subsidio para los fertilizantes, así como una reducción en el valor de productos y servicios, como gasolina, gas, diesel y luz, pero “no sólo con beneficios para los empresarios, sino para la mayoría de la población, los pobres que no cuentan con apoyos adicionales.
“Tenemos que obligar al gobierno usurpador a cambiar su política económica; que oriente el presupuesto, que es dinero del pueblo, ante el agravamiento de la crisis”, dijo.
Señaló que por la “tenacidad” del movimiento que encabeza fue posible la aprobación de una partida de 800 millones de pesos para el pago a jornaleros que trabajaron en Estados Unidos en los años 40, 50 y 60.
El ex candidato presidencial visitó este sábado Minatitlán, Colima; luego, tras recorrer varios kilómetros de caminos de terracería y poblaciones rurales e indígenas, llegó a La Huerta, Cuautitlán de García Barragán, Purificación y Casimiro Castillo, Jalisco.

“Cuando es temporada de seca tienen que tragar polvo, y en lluvia, lodo. Es una tristeza, una vergüenza para quien mal gobierna este estado. Es mucho pueblo para tan poco gobernador”.
López Obrador lleva ya mil 800 municipios visitados y le faltan 230 para concluir su gira por todos los ayuntamientos del país. Al respecto, aseguró que la dirección del movimiento que encabeza es colectiva, porque “cuando dirigen uno, dos, 10, 20, es más fácil de que sean comprados, de dejarse corromper, pero con nosotros no podrán, porque aquí hay principios, ideales.
“Tal vez en televisión y radio no van a escuchar nada de nosotros, pero este movimiento está a escala nacional y no es la lucha del poder por el poder; no somos ambiciosos vulgares, mucho menos tenemos esa ambición al dinero, lo que queremos es la transformación de la vida pública del país, que salvemos a México”.
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Joel Ortega Juárez
Cincuenta años después de la gran rebelión trabajadora muere Othón Salazar. Junto con Demetrio Vallejo y Valentín Campa, protagonizó el mayor y más radical intento por sacudir a los trabajadores del yugo del
charrismo sindical.
Los ferrocarrileros, encabezados por Vallejo y Campa, los maestros de primaria del DF de la sección 9 del SNTE, bajo el liderazgo de Othón Salazar, así como otros núcleos de petroleros, los chimales, los electricistas, tanto los del SME como los que ya empezaban a aglutinarse en torno a Rafael Galván y los telefonistas dirigidos por Avecia y Velasco, todos estos movimientos de trabajadores sacudieron al aparato corporativo construido desde el Estado y con ello inauguraron un largo e intenso camino hacia la transformación política del país.
En aquellas extraordinarias e inolvidables jornadas conocí al maestro Othón. Se realizaba una asamblea sindical en el auditorio de la sección 9 en la calle Belisario Domínguez, en el Centro, yo acompañaba a mi mamá. De pronto entre la gente tomó la palabra un chaparrito y las maestras, entre ellas María Juárez, mi madre, se entusiasmaron con su oratoria.
En poco tiempo Othón era el líder indiscutible de los maestros. Contra la corriente condujo al movimiento y éste llegó, por primera vez en la historia social del país, a tomar el edificio de la Secretaría de Educación Publica donde están los murales de los otros tres grandes.
Othón hablaba diariamente, una vez por la mañana y otra por la tarde. Las horas se contabilizaban en grandes cartulinas colocadas al lado de la tribuna. Desde ahí Othón examinaba el curso del movimiento y del conjunto de la situación política nacional.
Dos años después realizaba la misma labor durante la ocupación de la Normal, ahora incluso se refería a Fidel Castro y la Revolución cubana.
Esa fue la intensa escuela política que cursamos, con el maestro Othón.
Apenas hace unos meses —el 10 de junio del año en curso— visitamos a Othón en su departamento modestísimo de Tlatelolco. Fuimos juntos mi hijo y yo, a saludarlo y pedirle nos autografiara el libro biográfico recién publicado por Amparo Ruiz. Fue inolvidable.
Othón simboliza la resistencia tenaz contra un poder anacrónico y absurdo, incluso dentro del sistema capitalista, es insoportable continuar padeciendo la existencia del charrismo sindical. Ése es un reto ineludible.
El entusiasmo es la más grande amenaza para el orden social, decía Raúl Jardón, así sea Othón.
■ Nunca lo vi flaquear, aunque lo vi ya muy fregado: Monsiváis
Othón Salazar, de los que luchan toda su vida por lo que creen
■ Que Vázquez Mota guarde sus elogios para Gordillo, dice líder de la CNTE
Arturo Cano/ II y última
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Othón Salazar durante el homenaje que le rindieron las autoridades del Distrito Federal en el Museo de la Ciudad de México, el 17 de mayo de 2004 Foto: Carlos Ramos Mamahua
Othón Salazar se define: “Maestro que no sea sensible a las dolencias de nuestra patria debería buscarse otra forma de ganarse la vida… Junto a esa idea está el amor a mi raza. Soy mixteco. Mi maestro, nahuátl, nos hablaba continuamente de que había que ver el mundo con la cara descubierta, no importa que seamos indios. Comunista convicto y confeso, ayer y ahora y mientras viva”.
Carlos Monsiváis recuerda esas frases de 1993 y también que, en privado, Salazar sí se “tiraba unos rollos” comunistas, pero no era lo suyo en público. Y también que “nunca lo vi flaquear, aunque lo vi ya muy fregado, eso sí”.
Los últimos contactos del escritor con Salazar fueron por teléfono: “Hay tantas cosas que hacer, manito, pero ya no tengo la energía”.
Eso fue al final, porque la historia comenzó 50 años atrás: “Me lo presentó Iván García Solís en 1958, después de un mitin en la SEP, y no pude decir nada porque estaba muy emocionado de verlo. La voz no era agradable, pero lo que decía te conmovía”.
Su oratoria le venía de su formación en las escuelas normales: “Era un cardenista, en ese sentido tiene razón Guillermo (Ramírez). Fue un normalista de la época de Lázaro Cárdenas, aunque era un poco posterior. La mayor reverencia en su vida fue para Cárdenas, que fue el único que se dirigió a ellos (los maestros) como un sector que no sólo le parecía importante, sino que le parecía que construía el país. Después hay que ver cómo los trata Manuel Ávila Camacho; les impone el sindicato y los nulifica”.
Se pide a Monsiváis contrastar la personalidad de Salazar con uno de sus contemporáneos: Demetrio Vallejo: “Demetrio era una piedra inmisericorde. Tenía una gran capacidad de sacrificio y de entrega, pero era muy distante, muy difícil”.
–¿Y Othón sí era cercano a los maestros?
–Era uno de ellos. Era mucho más cálido. Vallejo, al igual que Othón, era hombre de una pieza.
Monsiváis recuerda que el presidente Adolfo López Mateos acepta darle una audiencia y Demetrio acepta, pero condiciona: “Con grabadora, porque no puedo hacer nada a espaldas de mi base”.
“López Mateos cancela la audiencia y ahí es donde decide la represión. Era estúpido, suicida si tú quieres, pero era una manera de vivir”.
Era la misma coherencia de O- thón, quien sí pidió ser reinstalado en sus plazas de maestro, dice Monsiváis. “Pero le exigieron cosas a cambio y los mandó al diablo. El sí lo pidió, pero porque era su derecho, pero después de un pleito sólo le dieron 50 mil pesos”.
Enfermedades
En 1993, el SNTE cumple 50 años. Un grupo de profesores decide conmemorar con un homenaje a Salazar. Por esos días, Elba Esther Gordillo convalece de una intervención quirúrgica. En cama, sus asesores, Cuauhtémoc Ibarra y Luis Castro Obregón, le informan del acto que preparaban los profesores disidentes. Le dicen que les parece bien, que Salazar es un personaje emblemático, etcétera. No los deja terminar: “Hijos de la guayaba, cómo va a estar bien, ¡esa conmemoración es nuestra!”, grita, y se levanta de la cama como de rayo.
Dicen que hasta se le abrieron los puntos, por el esfuerzo que hizo cuando ordenó: “¡que no salga ni una nota de eso!” Y, efectivamente, apenas salen dos pequeñas notas de prensa.
La anécdota la recuerda Jesús Martín del Campo, quien trata a Othón Salazar a partir de 1968, cuando los comités de lucha trataban de ponerse de acuerdo con el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) othonista para hacer paros en solidaridad con el movimiento estudiantil.
“Compañeritos, ¿recuerdan la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo?”, repetía hasta el cansancio a los jóvenes radicales, siempre con la paciencia de un maestro de primeras letras.
“Este muerto es nuestro muerto”
José González Figueroa se mira indignado. “Nos enojan las expresiones hipócritas de la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota”. El líder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se refiere a los elogios de la funcionaria a la congruencia de Othón Salazar.
“Este muerto es nuestro muerto. Le recomiendo que guarde sus expresiones para cuando se muera Elba Esther Gordillo”, dice González Figueroa.
Sentado a la misma mesa, Amador Velasco Tobón recuerda que él llevaba apenas dos años como maestro cuando lo alcanzó el paro de 1960. “El de 1958 había sido un paro por demandas económicas y sindicales; el de 1960 sólo era para lograr el reconocimiento del comité de la sección IX”. Un grupo de jóvenes maestros acudió a ver a Othón. Estaban preocupados porque veían poco probable que sus compañeros se fueran al paro por una demanda puramente sindical, y así se lo hicieron saber. “Othón nos dijo que como en 1958, los maestros se irían sumando poco a poco. Pero la verdad fue que no ocurrió así: ese paro lo tuvimos que levantar ya en desbandada, puestos a disposición de personal, cesados”.
Velasco Tobón reconoce la “honestidad a toda prueba” de Othón Salazar, pero pone el toque crítico: “Siempre fue un dirigente de movimientos; sus iniciativas de organización partidaria siempre se quedaron en el camino, fueron pasajeras”.
Sin embargo, Salazar nunca dejó de estar al tanto de lo que sucedía: “Desde muy temprano ubicó a Elba Esther Gordillo como alguien a quien sólo le importaba hacer dinero; y sus últimas declaraciones fueron en defensa del normalismo”, dice Tobón.
El adiós al Tata
En sus últimos meses de vida, O- thón Salazar fue atendido en el Instituto Nacional de Cardiología, gracias a gestiones del gobierno del DF. También recibía ayudas de la Secretaría de Educación capitalina, al igual que las que le dio Enrique Semo durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas.
El viernes 31 de noviembre fue trasladado a Guerrero, donde uno de sus hijos, residente en Zihuatanejo, se haría cargo de atenderlo. No llegó siquiera a Acapulco. Lo llevaron al Hospital General de Chilpancingo. Pero ahí no contaban con equipo de hemodiálisis. La familia se halló entre la espada y la pared, sin ayuda de nadie, dice Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña. Tuvieron que conseguir una ambulancia de la Cruz Roja para llevarlo a Tlapa.
Para Barrera, “lo más triste de todo” fue que en sus últimos años vivió no sólo abandonado, sino incluso rechazado por sus antiguos compañeros. Cuenta Barrera que era más fácil que lo recibieran y atendieran gobernadores o funcionarios del PRI que sus viejos amigos. “Incluso, decían que se había vendido, que se había cambiado al PRI. En el mejor de los casos decían que estaba desfasado. Y quizá por eso el gobernador Zeferino Torreblanca nunca lo recibó”.
Los guerrerense no fueron los únicos priístas que lo procuraron. A principios de este año, enviados del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, acudieron a visitarlo y le ofrecieron “una asesoría”. Nunca lo volvieron a ver ni le cumplieron.
“Hermanito”, “hermanita”, decía siempre Othón, quien en su primera juventud quiso ser cura (un sacerdote le enseñó los rudimentos de la oratoria). Llamaba a sus antiguos camaradas, o incluso a los hijos de éstos, para informales que la situación en La Montaña andaba muy mal, pero que caminaban los trabajos para crear el Partido Comunista Bolchevique. “Era su sueño”, dice Barrera.
“A mí siempre me dijo que quería ser sepultado cubierto con la bandera de la hoz y el martillo”, recuerda Jesús Martín del Campo.
Los problemas de salud de Salazar eran viejos, pues padecía diabetes. “Nunca tuvo la atención adecuada. Todos sus amigos intentaban que los demás se hicieran cargo, pero nadie tomaba la iniciativa”, sostiene Barrera.
Cerrada esa triste etapa final, quizá Barrera y muchos en la “querida Montaña” de Othón Salazar prefieran quedarse con el recuerdo del viejo normalista llegando al café del centro de Tlapa: “Saludaba amable y ceremonioso, como siempre; era querido”. Le llamaban Maestro, y otros le decían simplemente Tata Othón.
“La especie continúa”, cierra Monsiváis. A su alderredor le miran con incredulidad. Si la memoria no traiciona, Monsiváis completa con su definición de esa “especie” a la que perteneció Othón Salazar: “La especie que cree en una causa y está dispuesta a luchar por ella toda la vida”.
CON LOS DESTACAMENTOS HONESTOS Y CONGRUENTES DEL PRD SE AVANZARA EN DONDE SEA POSIBLE, OBVIAMENTE HACIENDO A UN LADO A LOS CHUCHOS CALDERONISTAS:
Oaxaca, Oax., 6 de diciembre. Los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia integraron hoy el Frente Amplio Progresista (FAP), capítulo Oaxaca, para afrontar las elecciones federales y estatales de 2009 y 2010.
“De lo que se trata es poner contra la pared al gobernador”, Ulises Ruiz Ortiz, afirmó Porfirio Muñoz Ledo, coordinador nacional de la alianza, durante la toma de protesta a sus integrantes que hizo junto con Alejandro Encinas Rodríguez, ex candidato a la dirigencia nacional del PRD.
A la instalación del FAP, al que se sumó el Partido Socialdemócrata, no acudió la dirigencia estatal del partido del sol azteca, identificada con Nueva Izquierda.
Muñoz Ledo expresó que el FAP en Oaxaca “levanta el espíritu”, pues se ve a la izquierda junto con el tejido de las organizaciones sociales articuladas en una batalla regional y nacional.
Advirtió que no se permitirán “caballos de Troya ni quintacolumnas”, pues “quien se corrompa, se irá. Este es un movimiento dirigido para reducir el poder del señor Ulises Ruiz. Luego vendrán las candidaturas”, remarcó.
Subrayó que México vive momentos difíciles, pues “la decadencia del Estado, el sometimiento de los poderes públicos a los poderes fácticos, ha llevado a un punto de descomposición nacional”.
Encinas Rodríguez señaló que el FAP abrirá las puertas a todos los partidos y organizaciones de izquierda, pero destacó que “se reservará el derecho de admisión”.