jueves, marzo 06, 2008

Afuera y adenmtro ...................Don pendejo

José Carreño Figueras
El Universal
Jueves 06 de marzo de 2008

El ataque colombiano contra un campamento guerrillero en Ecuador tiene un impacto negativo para el gobierno del presidente Felipe Calderón, que ha tenido en el régimen del mandatario Alvaro Uribe a uno de sus más cercanos aliados en América Latina.

Por un lado, la aparición de víctimas mexicanas en el bombardeo contra el vivaque de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) coloca al gobierno mexicano ante lo que una fuente consideró como “factor de complejidad” ante sus posibles implicaciones.

Por otro, el que el gobierno colombiano haya sido el agresor pone a Calderón en una situación difícil, ya que el régimen de Uribe ha sido uno de sus más firmes aliados internacionales.

De hecho, el que las FARC hayan sido acusadas de nexos con narcotraficantes en México llevó a que el gobierno tolerase o cerrara los ojos a la vigilancia de colombianos sobre representantes o simpatizantes de las FARC.

El que las FARC hayan podido establecer redes de simpatizantes, si no de reclutamiento en México, añade al problema. La existencia de un muerto y posiblemente ocho detenidos en el refugio guerrillero agrega a la situación una dimensión de protección consular.

Pero sobre todo, en términos de política exterior, el que el gobierno Uribe haya sido el agresor coloca a Calderón en una situación no deseada, ante las actitudes de dureza asumidas por Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua, frente a lo que califican como belicosidad colombiana.

El gobierno de Calderón, en embrollo diplomático


De ahí la urgencia de “calmar las aguas” y evitar que la confrontación llegue a mayores. El gobierno mexicano, embarcado en lo que califica como proceso de “reconstrucción” de relaciones con América Latina, no necesita enfrentarse al bloque que parece encabezar Venezuela pero tampoco puede olvidar a Colombia.

Al mismo tiempo, está obligado a suavizar la situación doméstica y determinar el alcance de las redes de las FARC en México. Por un lado, no necesita una alianza entre narcotraficantes y grupos políticos, al estilo atribuido a las FARC. Por otro, tampoco hay ventaja en que haya mexicanos involucrados en la guerra de otro país.

Tampoco puede dejar de evaluar la posición de Estados Unidos, no sólo por lo que implica sino también por la ayuda antinarcóticos del “Plan Mérida”, aunque según fuentes estadounidenses su principal obstáculo es la política doméstica en ese país.

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